Nace en la ciudad de Los Teques, Estado Miranda. Es autodidacta en el estudio del cuatro. A los 18 años comienza a recibir clases formales de música en la Escuela Superior José Ángel Lamas. Se integra como mandolinista a la Estudiantina de la Universidad Central de Venezuela con la que emprende su especialización en este tipo de agrupación, incorporándose posteriormente a la Orquesta Típica Nacional.

El cuatro es el símbolo del alma del pueblo venezolano y el instrumento que los representa.

Eduardo incluye en su repertorio toda la amplia gama de la tradición musical venezolana: joropos, merengues, valses y otros, dominando virtuosamente los ritmos y rasgueos característicos.

En su amplia actividad como solista a participado en importantes festivales internacionales y representado a su país como uno de los mejores y mas representativo exponente del cuatro venezolano. Desde el año 2010 es presidente de la Fundación para las Orquestas Típicas de Venezuela.